El poder de elegir qué recuerdos alimentar
Hoy quiero compartir algo que me pasó casi por casualidad. Tal vez a ti también te haya sucedido: salir a hacer una compra y, sin planearlo, terminar teniendo una conversación que te deja pensando mucho más de lo que imaginabas. Estaba comprando una camisa que me gustó. Mientras decidía si la llevaba o no, me encontré con alguien que hacía tiempo no veía. Me dijo: “Vamos a comer.” Y bueno… soy un muerto de hambre, lo admito, así que acepté sin pensarlo demasiado. Terminamos en un restaurante con música suave, de esa que te envuelve y te hace sentir que todo está un poco mejor de lo que creías. Pedimos un par de tragos y empezamos a hablar de todo: trabajo, familia, sueños, hasta tonterías. Pero en un momento la conversación cambió. Él me contó que alguna vez tuvo la oportunidad de estar con una mujer que, según sus palabras, “lo tenía todo”. Me confesó que si hubiera seguido adelante con esa relación, probablemente su vida sería más cómoda, más estable. Lo dijo con ...